jueves, 20 de mayo de 2010

Forma - Materia. Primera parte



Conversación entre Alvar Aalto y Karl Fleig sobre la relación de las artes ligadas a la materia. 1970

¿Cómo se interrelación la arquitectura, la pintura y la escultura?

Lo primero que me viene a la mente es una anécdota de una conocida academia de bellas artes, en la que un estudiante de arquitectura, un pintor y un escultor tenían que diseñar juntos un cuarto de baño para un concurso.
Me resulta extraña esa interpretación tan simplista de la síntesis entre arquitectura, pintura y escultura; que tres individuos participen en la creación de una única y misma obra de arte no tiene nada que ver con la interrelación entre estas tres ramas del arte; no hace más que trasladar el centro de gravedad del arte a los individuos y confunde peligrosamente el arte con artistas individuales. En algunos casos muy puntuales, la selección afortunada de personas para un trabajo en grupo puede resultar un éxito, pero lo más probable es que ninguno de los miembros que conforma el grupo sea un verdadero artista.
Por ello creo que es preferible que una única persona encierre en sí esos tres artistas a que no haya ni un solo artista entre las tres personas.
En nuestras amistosas conversaciones, Fernand Léger recurría a menudo a la expresión chef d'orchestre al referirse a los arquitectos. Las artes conforman una orquesta al que el arquitecto dirige. Esta idea nos acerca un poco mas a la armonía entre las tres ramas del arte. Antiguamente era inconcebible separar las artes entre sí, y la arquitectura era, por así decirlo, el eje central de todas ellas. Hoy en día la arquitectura ya no está tan ligada a la pintura y a la escultura, aunque bien es cierto que a menudo éstas requieran un cierto espacio construido alrededor.

¿Existe entonces algún vínculo más profundo entre estas tres formas de arte?

Para explicarlo quisiera hacer alusión a dos fases del proceso de creación de una obra de arte que para mí son comunes a todas las formas de arte. En arquitectura es posible llegar a una solución formal mediante la imaginación y la intuición; es decir, hasta cierto punto puede concebirse el motivo principal en la cabeza de uno mismo.
La imaginación y la intuición también son absolutamente necesarias para conseguir que los a menudo contradictorios elementos (materiales, sociales y económicos) que influyen en la arquitectura estén en armonía. Por otro lado, el instinto y la imaginación no crean más que ideas; aunque en la práctica la primera idea casi siempre resulta la acertada, la materia requerirá de un estudio en profundidad. Sólo la ejecución de las ideas hace que éstas sean más reales. La idea no se hace verdaderamente real hasta que no se plasma sobre el papel; éste es el ineludible segundo paso hacia una arquitectura construida.
La situación es muy similar en el caso de la pintura y la escultura. Naturalmente pueden imaginarse colores sobre el lienzo, pero la pintura no existe hasta que no se empieza a extender las pinturas con el pincel, hasta que el sueño comienza a cobrar realidad. Georges Braque dijo en una ocasión: "Lo más curioso de la pintura es que nunca sabes como va a ser. Uno empieza a pintar algo, luego continúa y, al final, el resultado es algo muy distinto de lo que empezaba al principio". En estas dos frases de la creación de una obra de arte - en la fase imaginativa y en la de realización material - encontramos el vinculo más profundo entre las tres formas de arte, y no en el hecho de que puedan manifestarse unidas en una obra. este vinculo yace latente en lo más profundo de nuestro subconsciente. Una pintura o una escultura libre de condicionantes económicos y sociales no puede transformarse en arquitectura. En otras palabras, el arquitecto no va en busca de una forma libre de compromisos importantes en la que, intenta introducir a la fuerza todos los elementos prácticos y funcionales necesarios. Incluso el proceso inverso, es decir, la transformación de la arquitectura en pintura o escultura es, en mi opinión, imposible. En una ocasión me sucedió lo siguiente: había elegido como motivo de una pintura el plan urbanístico de una ciudad, pero cuando me puse a pintar y ahondé progresivamente en lo que hacía, la imagen para mi sorpresa, se fue convirtiendo en algo totalmente distinto. No fui capaz de trasladar las formas arquitectónicas a la pintura.
La relación se establece de otra manera. una forma pintada puede servir de inspiración para la arquitectura sin que se utilice directamente tal como es. Pero resultará difícil descifrar esa relación. ¿Cuál es en realidad el programa de la arquitectura? Debería estar basado en la vida humana. E hombre se mueve y vive dentro de la arquitectura y realiza en ella sus quehaceres cotidianos. Se podría decir por tanto, que el fundamento se basa, en cierto sentido, en un proceso "biodinamico". La arquitectura tiene que construirse alrededor de dicho proceso, como si fuera una concha, pero una concha que incluye también los espacios interiores y todo lo que ello conlleva. Esta comparación evidencia que crear en primer lugar la forma y posteriormente lo "biodinamico" resulta inhumano.






viernes, 19 de febrero de 2010

OBRAS MAESTRAS: NEUE NATIONALGALERIE

Neue Nationalgalerie

Berlín, Alemania

Una base, una sombra, un entramado: un ataque frontal al Partenón. El estilóbato de mármol, todo el resto de acero. Negro.

El zócalo es enorme, no está alineado con las columnas, es una plaza, pertenece a la ciudad. Es el plano de la ciudad el que se modifica, no la corteza terrestre. Todo Berlín está virtualmente implicado y no hay, como en el Partenón, un único punto de entrada.

Ocho columnas soportan la cubierta, dos por cada lado del cuadrado. Están diseñadas, no son perfiles industriales de doble T.

Están expresamente forradas y no son un producto estándar de la industria como sucede con los pilares de la casa Fransworth. Es la luz de la que las traza, no la estática. Soportan la cubierta y se hacen más finas a medida que ascienden; una poderosa éntasis.

En esa última obra de Mies van der Rohe, es la técnica la que sigue el pensamiento y no viceversa, pues desde los comienzos de la era industrial, las columnas de fundición fruto del colado y del calco habían hecho creer que toda forma era legitima, aunque no fuera autentica. De este modo apareció el kitsch, que todavía hoy domina la arquitectura de moda. Mies van der Rohe reconoció los peligros, se opuso a su filosofía y ha trazado el camino de la esencialidad metahistórica. Ha esclarecido las relaciones que deben existir entre arquitectura, ingeniería y producción estandarizada. Ha renovado la relación que debe tener nuestro trabajo con la Historia.

Por ejemplo, las acanaladuras de las columnas de la Neue Nationalgalerie de Berlín tienen la misma lógica que las columnas del Partenón, de las de Luxor, de las Saqquara. Pero en este caso, las acanaladuras son sólo cuatro, porque cuatro son las fachadas del edificio; cuatro, el mínimo. El número de surcos no tiene relación con la columna en sí, sino con su número. En Berlín, las columnas son sólidas y potentes porque son pocas y su capitel es únicamente una junta, una sombra en la sombra.

Hay dos columnas por cada lado, y dado que técnicamente hubiera sido posible colocar una sola, ¿por qué ha puesto dos? Porque una sola estaría situada en el eje, y en el eje no podría haber una puerta, una entrada, el acceso al pórtico.

Como en el Partenón, el número par sobre el lado menor, por donde se accede, y el número impar sobre el lado mayor “inaccesible”.

El entramado es un unicum: viga, forjado, cubierta. La vida resuelve metopas, triglifos, cornisas, marcos. Desaparecen para siempre el tímpano y la idea de que la estructura pueda apoderarse de la arquitectura.

Es la síntesis que se esperaba desde hace 2.500 años.

No hay columnas en las esquinas; la estructura gira, el edificio no está orientado, es público. Borromini daría su aprobación.

El edificio es sólo estructura, no hay relleno. El acristalamiento está muy retrasado, como si no existiera. Para que el edificio pueda leerse a través de su negativo, de su vacío, la estructura es negra. La carpintería de las ventanas es negra, como negra es la sombra del pórtico.

El uso del material natural domina la construcción. La obra maestra no quiere embadurnarse, no quiere añadidos, busca la verdad, la pureza. En la obra maestra no se podía hacer otra cosa que lo que se ha hecho, porque la obra maestra desprecia las funciones, porque es lo menos, y lo menos significa siempre probar a poner a la complejidad contra las cuerdas, dominándola.

Aquí la belleza pertenece a la obra y no a quien la mira.

Livio Vacchini.


Publicado en el libro homónimo. Gustavo Gili, Barcelona 2009.

lunes, 25 de enero de 2010

El nuevo panot barcelonés





Las chapuzas ya se hacen notar.

La Barcelona de Cerdà –hace tiempo– ha quedado en el pasado y ha sido acosada por la Barcelona de las olimpiadas, la del forum y, actualmente, la de la crisis.
Uno de los encantos de Barcelona son las aceras compuestas por panots –en todos sus tipos–. Aquellos pequeños módulos que colocados uno al lado del otro componen y dibujan las aceras de la ciudad. La más utilizada, creo, es aquella que cada pieza se divide en cuadrantes. Otra, de uso corriente –en apariencia, actualmente, olvidada–, es la de bastones. Generalmente, éstas se combinaban con las primeras ya que se les había encontrado una buena utilidad: hacer de ellas una especie de sistema braille urbano.
Por otra parte, alguna vez, alguien, decidió con buenos ojos que lo canteros en profundidad (sobre todo cuando les han puesto a su lado una parada de autobuses) debían ser tapados. Creo que este rojo intenso dispuesto sobre una reja deja filtrar el agua para que el árbol viva.

Mala idea:
Hace poco, alguien con malos ojos decidió que no sólo el panot podía ser reemplazado por una goma de bastones pegada de muy mala gana sobre el panot existente, sino que, ocasionalmente, la misma goma podría tapar el cantero del árbol (que ahora, supongo, recibirá menos agua a no ser que el árbol tenga la suerte de que el cantero se inunde).

Mal uso:
La goma (que imagino vendrá en rollos de ancho constante como si fuera una tela) puede colocarse de forma continua y ser cortada cuando sea necesario, lo que permitiría (en estos casos) poner sólo una pieza de la longitud necesaria. Pero no. Parece ser que si se termina se puede cortar un trozo para completar; sí, se puede… Pero podrían evitarlo. Mejor hubiera sido ahorrar en la confección de la pieza que completa el kit: un cuadrado que hace girar los bastones en una posible esquina y, con ello, también evitar un canto más (por cierto, se suele despegar en sus bordes).

Buena aplicación de una mala idea:
1. Medir la longitud necesaria.
2. Cortar UNA SOLA TIRA de longitud correspondiente a la medida tomada (¡hacer los cortes a 90º!).
3. Pegar donde corresponda.
NOTA: si hace falta hacer girar la tira 90º, se debe cortar el extremo a 45º y hacer coincidir los bastones con los de la otra tira cuyo extremo también debe cortarse a 45º.

Pregunta:
¿Habrá alguna parada de autobuses en Barcelona donde el panot de bastones haga lo suyo? ¿O sólo lo veremos en las esquinas?

martes, 24 de noviembre de 2009

ARQUITECTURA, SU LINAJE [el nuestro]. Rudolf Schindler.

(Comentario a: "Linajes. Rudolf Schindler" y sus comentarios)
En su defensa [la de Schindler]:

Schindler escribe a P. Johnson (circa 1932):

“…mi obra no tiene lugar en esta exposición [sobre la exposición del MoMA, en el Wilshire de Bullock en Los Ángeles]. No soy seguidor del estilo, ni funcionalista, ni pertenezco siquiera a ningún otro movimiento. Cada uno de mis edificios aborda un problema arquitectónico diferente, cuya existencia ha sido largamente olvidada en este período de mecanización racional. El problema de si una casa es realmente una casa [si la arquitectura es realmente arquitectura] es mas importante para mí que el hecho de que sea de acero, vidrio, masilla o aire caliente”.

(en Correspondence File, Archivos Schindler, citado en R.M. Schindler, Obras y proyectos, Judith Sheine, Ed. GG, Barcelona 1998)

¿Por qué hablamos de su arquitectura? ¿Por las etiquetas y medallas recibidas?... A estas alturas podremos regirnos por nuestros conocimientos y no por las medallas atribuidas a las obras. La arquitectura es un oficio con su propia autonomía por ello podemos pensarla, hacerla y decirla. El “¿Quién es quien?” parece un juego de niños.
¿Su linaje: no es la Arquitectura? ¿El arquitecto, no reflexiona sobre su oficio? ¿La arquitectura no tiene su propia autonomía y con ello sus propias reglas, su lenguaje (no confundir con el estilo)? Se puede hacer, observar, describir, analizar… porque comprendemos que es lo que hacemos. Propongo mirar la casa Schindler-Chase con ojos de arquitecto de oficio. Lo intentaré. Hasta pronto.

Por mi compromiso [con la arquitectura y contigo]
A tu salud [ánimo y entereza. Con cariño, Marianela]

sábado, 21 de noviembre de 2009

Twelve Lines


El espiritu es la voluntad de expresar
Puede hacer al gran sol parecer pequeño,

El sol existe
por eso el Universo existe.

¿Necesitábamos a Bach?
Bach existe
por eso la música existe.

¿Necesitábamos a Boullée?
¿Necesitábamos a Ledoux?
Boullée existe
Ledoux existe
Por eso la Arquitectura existe.


Louis i. Kahn

Tomado de Visionary Architect: Boullée, Ledoux, Lequeu, Universidad de St. Tomas, Houston, 1968, pág. 5.


A Alvar





Ayer a medio día un alumno en practicas en el despacho me comentaba que para hacer su proyecto final de carrera se hacia la pregunta POR QUE ESTUDIO ARQUITECTURA? En cierta forma la pregunta busca una respuesta intimista, respondiendo sobre las bases y motivaciones de cada quien y dar cuenta del camino recorrido. Tengo la certeza de que esta pregunta la estaremos respondiendo siempre, o más bien complementando toda la vida.

Para buscar esta respuesta muchas veces se buscan referencias, ya sea en obras, en escritos, o en ciudades. Pero de lo que poco se habla es de cómo se llega a esto, entendiendo por esto el con quien se comentan los escritos, con quien se viven las obras y ciudades visitadas.

Lo que realmente hace poder ir respondiendo esta pregunta es poder debatir, compartir y vivir la arquitectura, haciendo que la respuesta se vaya complementando día a día, y generando que con el pasar del tiempo se ame mas este oficio.

No es para nadie desconocido que Aalvar Alto no fue un gran viajero y escritor, pero si un gran conversador, desarrollando en la magnifica casa experimental de Muuratsalo un patio en relación a la casa y el paisaje, donde todo gravita en torno al patio, centrando en este el fuego como centro del universo que crea, dando sentido a las relaciones de este espacio con la obra, su entorno y la vida que Aalto desarrollo en este.




Creo que un icono de este es la fotografía de preparación del fuego antes de la visita de un grupo de amigos en dicha casa.

Esta iconografía permite (por lo menos para mí) entender que ciertamente la respuesta a la pregunta inicial se puede encontrar dentro de uno mismo, pero siempre apoyada en quienes te rodean. Lo que lleva a pensar que la arquitectura no es un oficio a desarrollar de manera solitaria, requiere de más gente, de las relaciones con quien la construye y quien las solicita, de entender con ellos el sitio, el lugar y la tradición en estos.


En si este texto no busca responder a la pregunta formulada, si no dar constancia de la importancia de quienes rodean a quien se formula esta pregunta, de que sin ellos uno no crece o por lo menos se hace de manera mas lenta y menos dinámica. He aquí el sentido de las publicaciones vertidas este blog, un mínimo intento de recopilar intereses que respondan a esta pregunta y vaya con esto mi agradecimiento quien lee, escribe y cometa estos textos.

jueves, 8 de octubre de 2009

Linajes. Rudolph Schindler.



Cuando Rudolph Schindler emigró a Estados Unidos tenía 26 años.
Su primer maestro, un tal Adolf Loos, le había inculcado el interés
por la cultura americana. Cuando Schindler aún estaba en Viena,
él y su amigo Richard Neutra tuvieron la oportunidad de conocer
el Portafolio Wasmuth; una recopilación de litografías realizadas
por el arquitecto americano Frank Lloyd Wright, para quién trabajará
durante varios años en Chicago y California.

Ya instalado en Los Ángeles y con estudio propio, Schindler realizará
su obra maestra en el año 1922, la Schindler-Chase House. ( por aquellos
años Mies se encontraba realizando obras como la Casa Kempner o
la Casa Mosler, ambas de corte Beaux Arts )

La casa que Schindler construyera para él, su esposa Pauline y la pareja Chase,
terminará siendo todo un referente para la cultura arquitectónica americana;
produciendo la base para un nuevo lenguaje constructivo y espacial, cuyos
ecos pueden verse claramente en uno de los momentos mas importantes para
la cultura arquitectónica californiana: The Case Study Houses Program.



lunes, 5 de octubre de 2009

La Casa del sótano a la guardilla. El sentido de la choza

CAP 1 La Casa del sótano a la guardilla. El sentido de la choza
…

II

Claro que gracias a la casa, un gran número de nuestros recuerdos tienen albergue, y si esa casa se complica un poco, si tiene sótano y guardilla, rincones y corredores, nuestros recuerdos hallan refugios cada vez más caracterizados. Volvemos a ellos toda la vida en nuestros ensueños. Por lo tanto, un psicoanalista debería prestar su atención a esta simple localización de los recuerdos. Como decíamos en nuestra Introducción, daríamos con gusto a este análisis auxiliar del psicoanálisis el nombre de topoanálisis. El topoanálisis sería, pues, el estudio psicológico sistemático de los parajes de nuestra vida íntima. En ese tetro del pasado que es nuestra memoria, el decorado mantiene a los personajes en su papel dominante. Creemos a veces que nos conocemos en el tiempo, cuando en realidad sólo se conocen una serie de fijaciones en espacios de la estabilidad del ser, de un ser que no quiere transcurrir, que en el mismo pasado va en busca del tiempo perdido, que quiere “suspender” el vuelo de tiempo. En sus mil alvéolos, el espacio conserva tiempo comprimido. El espacio sirve para eso.

Y si queremos rebasar la historia, o incluso permaneciendo dentro de ella, desprender de nuestra historia la historia, siempre demasiado contingente, de los seres que la han agobiado, nos damos cuenta de que el calendario de nuestra vida solo puede establecerse en su imaginería. Para analizar nuestro ser en la jerarquía de una ontología, para psicoanalizar nuestro inconciente agazapado para moradas primitivas, es preciso, al margen del psicoanálisis normal, desocializar nuestros grandes recuerdos y llegar al plano de los ensueños que teníamos en los espacios de nuestras soledades. Para estas investigaciones los ensueños son más útiles que los sueños. Y demuestran que los primeros pueden ser bien diferentes de los segundos.

Entonces, frente a esas soledades, el topoanalista interroga: “¿Era grande la habitación? ¿Estaba muy atiborrada de objetos la guardilla? ¿Era caliente el rincón? ¿De dónde venía la luz? ¿Cómo se saboreaban los silencios, tan especiales, de los diversos albergues del ensueño solitario?

Aquí el espacio lo es todo, porque el tiempo no anima ya la memoria. La memoria -¡cosa extraña!- no registra la duración concreta, la duración en el sentido bergsoniano. No se puede revivir las duraciones abolidas. Solo es posible pensarlas, pensarlas sobre la línea de un tiempo abstracto privado de todo espesor. Es por el espacio, es en el espacio donde encontramos esos bellos fósiles de duración, concretados por largas estancias. El inconsciente reside. Los recuerdos son inmóviles, tanto más sólidos cuanto más especializados. Localizar un recuerdo en el tiempo es sólo una preocupación de biógrafo y corresponde únicamente a una especie de historia externa, una historia para uso exterior, para comunicar a los otros. Más profunda que la biografía, la hermenéutica debe determinar los centros de destino, despojando a la historia de su tejido temporal conjuntivo, sin acción sobre nuestro propio destino. Para el conocimiento de la intimidad es más urgente que la determinación de las fechas la localización de nuestra intimidad en los espacios.

El psicoanálisis sitúa con excesiva frecuencia las pasiones “en el siglo”. De hecho, las pasiones se incuban y hierven en la soledad. Encerrado en su soledad el ser apasionado prepara sus explosiones o sus proezas.

Y todos los espacios de nuestra soledad pasadas, los espacios donde hemos sufrido de la soledad o gozado de ella, donde la hemos deseado o la hemos comprometido, son en nosotros imborrables. Y, además, el ser no quiere borrarlos. Sabe por instinto que esos espacios de su soledad son constitutivos. Incluso cuando dichos espacios están borrados del presente sin remedio, extraños ya a todas las promesas del provenir, incluso cuando ya no se tiene granero ni desván, quedará siempre el cariño que le tuvimos al granero, la vida que vivimos en la guardilla. Se vuelve allí en los sueños nocturnos. Esos reductos tienen el valor de una concha. Y cuando se llega a lo último de los laberintos del sueño, cuando se tocan las regiones del sueño profundo, se conocen tal vez reposos antehumanos. Lo antehumano toca aquí lo inmemorial. Pero aun en el mismo ensueño diurno, el recuerdo de las soledades estrechas, simples, reducidas son experiencias del espacio reconfortante, de un espacio que no desea extenderse, pero que quisiera sobre todo estar todavía poseído. Antaño la guardilla podía parecernos demasiado estrecha, fría en invierno, caliente en verano. Pero ahora en el recuerdo vuelto a encontrar por el ensueño, y no sabemos por qué sincretismo, es pequeña y grande, cálida y fresca, siempre consoladora.


LA POÉTICA DEL ESPACIO
Gaston Bachelard


sábado, 19 de septiembre de 2009

CREATIVOS III. LA ORIGINALIDAD Y LA FORMA



Mi vida profesional comenzó el día en que, terminados los estudios, decidí construirme mi propia casa, Me sentí obligado a elegir un maestro.
Había visto una fotografía de 1959 en la que aparecía Mies van der Rohe, de espaldas, observando la Acrópolis y le había oído decir que "la modernidad debe ser entendida a través de una rehabilitación del clasicismo". Mies construía a partir de un sencillo trilito, exactamente como construían los antiguos griegos, de modo que yo, que no me considero constructor por naturaleza, tenía la posibilidad de "leer" perfectamente esas estructuras tan elementales y, por lo tanto, claras. Mies consideraba la claridad como un principio inmutable. De repente, las otras arquitecturas que había visto en publicaciones me parecían carentes de rumbo y de raíces. Así supe que había encontrado a mi maestro.
Compré el libro que Werner Blaser le había dedicado y seleccioné la casa Farnsworth para adaptarla a mis exigencias personales. ¡Imposible! Lo intenté con la casa Caine, con la casa sobre cuatro pilares, con la casa con tres patios, pero nada, cada vez era más imposible.
Un día, un amigo me puso delante de las narices el número 2 de 1959 de la revista
Bauen + Wohnen que estaba dedicado a una casa en Beverly Hilis, en California (CSH n, 16). Su autor, Craig Ellwood, ¿quién demonios era? Estudié atentamente los planos. ¡Aquel hombre había sido capaz de domesticar al monstruo! Había recogido la idea miesiana de la. casa de una sola planta, pero además las paredes se podían abrir y cerrar a voluntad, se simplificaba el sistema constructivo y se podían resolver con extrema facilidad los problemas más comunes con los que me había encontrado hasta entonces.
Imaginé que en una casa como aquella me sentiría como un Papa, así que decidí copiarla. Esta casa se convirtió en mi laboratorio durante veinte años, durante los cuales no hice más que transformarla.
A través de este ejercicio aprendí infinitas cosas.
Algunos años más tarde, y con gran recelo, me fui a Hollywood a ver finalmente "mi auténtica casa".
No pude entrar, de modo que sólo la vi por fuera. No la reconocí. Volví a la ciudad y llamé a la puerta de Craig Ellwood. Él no estaba. Me recibió una secretaria negra, bellísima, de una belleza como no he vuelto a ver más. Hubiera querido decirle que vivía en una casa suya, en la que se estaba muy bien y que se lo agradecía. En un rincón, junto a un par de zapatos, había una raqueta de tenis apoyada en la pared.
Fue como una despedida, porque en aquel momento comprendí que tenía que mirar más lejos. Con esfuerzo, me enriqueció de las experiencias más diversas y suficientes como para poder criticar a Craig Ellwood y también a aquellos más grandes que él.
Mies se me reaparece en toda su estatura y sonriendo socarrón me dice, "ahora ya sabes que el intento de adaptar contenidos y formas no propias estaba destinado al fracaso..."
Puedo atestiguar la veracidad de esta afirmación.

Revista 2G

Texto de la sección nexus:
Craig Ellwood
Texto de Livio Vacchini.

CREATIVOS II. LA ORIGINALIDAD Y LA FORMA

Paffard Keatinge-Clay (Curriculum Vitae)

Arquitecto egresado de la Architectural Association de Londres.

Nace en un pueblo cerca de Stonehenge

y trabaja para arquitectos como:

Le Corbusier en Paris, para Frank Lloyd Wright en Taliesin West

y para SOM en Chicago y San Francisco.

Amigo de Mies van der Rohe y yerno de Sigfried Gideon.

Tras dejar SOM, funda su propio estudio

en el número 680 de la Beach Street en San Francisco,

a la vez que se convierte en profesor en Berkeley

y Cal Poly Pomona. Es en su última etapa en San Francisco

donde su carrera obtiene reconocimiento internacional.

Despues de salir de Estados Unidos se translada a Canadá y

realiza varios viajes por Marruecos.

Actualmente vive en Málaga España.









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