jueves, 20 de mayo de 2010

Forma - Materia. Primera parte



Conversación entre Alvar Aalto y Karl Fleig sobre la relación de las artes ligadas a la materia. 1970

¿Cómo se interrelación la arquitectura, la pintura y la escultura?

Lo primero que me viene a la mente es una anécdota de una conocida academia de bellas artes, en la que un estudiante de arquitectura, un pintor y un escultor tenían que diseñar juntos un cuarto de baño para un concurso.
Me resulta extraña esa interpretación tan simplista de la síntesis entre arquitectura, pintura y escultura; que tres individuos participen en la creación de una única y misma obra de arte no tiene nada que ver con la interrelación entre estas tres ramas del arte; no hace más que trasladar el centro de gravedad del arte a los individuos y confunde peligrosamente el arte con artistas individuales. En algunos casos muy puntuales, la selección afortunada de personas para un trabajo en grupo puede resultar un éxito, pero lo más probable es que ninguno de los miembros que conforma el grupo sea un verdadero artista.
Por ello creo que es preferible que una única persona encierre en sí esos tres artistas a que no haya ni un solo artista entre las tres personas.
En nuestras amistosas conversaciones, Fernand Léger recurría a menudo a la expresión chef d'orchestre al referirse a los arquitectos. Las artes conforman una orquesta al que el arquitecto dirige. Esta idea nos acerca un poco mas a la armonía entre las tres ramas del arte. Antiguamente era inconcebible separar las artes entre sí, y la arquitectura era, por así decirlo, el eje central de todas ellas. Hoy en día la arquitectura ya no está tan ligada a la pintura y a la escultura, aunque bien es cierto que a menudo éstas requieran un cierto espacio construido alrededor.

¿Existe entonces algún vínculo más profundo entre estas tres formas de arte?

Para explicarlo quisiera hacer alusión a dos fases del proceso de creación de una obra de arte que para mí son comunes a todas las formas de arte. En arquitectura es posible llegar a una solución formal mediante la imaginación y la intuición; es decir, hasta cierto punto puede concebirse el motivo principal en la cabeza de uno mismo.
La imaginación y la intuición también son absolutamente necesarias para conseguir que los a menudo contradictorios elementos (materiales, sociales y económicos) que influyen en la arquitectura estén en armonía. Por otro lado, el instinto y la imaginación no crean más que ideas; aunque en la práctica la primera idea casi siempre resulta la acertada, la materia requerirá de un estudio en profundidad. Sólo la ejecución de las ideas hace que éstas sean más reales. La idea no se hace verdaderamente real hasta que no se plasma sobre el papel; éste es el ineludible segundo paso hacia una arquitectura construida.
La situación es muy similar en el caso de la pintura y la escultura. Naturalmente pueden imaginarse colores sobre el lienzo, pero la pintura no existe hasta que no se empieza a extender las pinturas con el pincel, hasta que el sueño comienza a cobrar realidad. Georges Braque dijo en una ocasión: "Lo más curioso de la pintura es que nunca sabes como va a ser. Uno empieza a pintar algo, luego continúa y, al final, el resultado es algo muy distinto de lo que empezaba al principio". En estas dos frases de la creación de una obra de arte - en la fase imaginativa y en la de realización material - encontramos el vinculo más profundo entre las tres formas de arte, y no en el hecho de que puedan manifestarse unidas en una obra. este vinculo yace latente en lo más profundo de nuestro subconsciente. Una pintura o una escultura libre de condicionantes económicos y sociales no puede transformarse en arquitectura. En otras palabras, el arquitecto no va en busca de una forma libre de compromisos importantes en la que, intenta introducir a la fuerza todos los elementos prácticos y funcionales necesarios. Incluso el proceso inverso, es decir, la transformación de la arquitectura en pintura o escultura es, en mi opinión, imposible. En una ocasión me sucedió lo siguiente: había elegido como motivo de una pintura el plan urbanístico de una ciudad, pero cuando me puse a pintar y ahondé progresivamente en lo que hacía, la imagen para mi sorpresa, se fue convirtiendo en algo totalmente distinto. No fui capaz de trasladar las formas arquitectónicas a la pintura.
La relación se establece de otra manera. una forma pintada puede servir de inspiración para la arquitectura sin que se utilice directamente tal como es. Pero resultará difícil descifrar esa relación. ¿Cuál es en realidad el programa de la arquitectura? Debería estar basado en la vida humana. E hombre se mueve y vive dentro de la arquitectura y realiza en ella sus quehaceres cotidianos. Se podría decir por tanto, que el fundamento se basa, en cierto sentido, en un proceso "biodinamico". La arquitectura tiene que construirse alrededor de dicho proceso, como si fuera una concha, pero una concha que incluye también los espacios interiores y todo lo que ello conlleva. Esta comparación evidencia que crear en primer lugar la forma y posteriormente lo "biodinamico" resulta inhumano.






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